Mi decisión de ser docente

Escribí esta entrada como parte de los ejercicios asignados para el curso de marzo a julio del 2014 de la Fundación UNED Competencias TIC para profesores. La verdad es que hablar de mi propia decisión de ser docente me choca un poco… en general, más allá de la literatura (que es ficción y presenta otra clase de licencias), no soy muy dada a hablar de mí misma, salvo con mi marido o familia. Personalmente intento que, en relación a mi trabajo, sea solamente mi trabajo el que esté en primer plano en la medida de lo posible, y evitar las interferencias personales (de opinión o temperamento etc.) al máximo, por lo que jamás me planteé de verdad, así a un nivel reflexivo, por qué estaba ejerciendo la docencia, ¡la realidad de tener siempre pendiente y urgente mucho más que estudiar y aprender y perfeccionar en el campo del inglés y las nuevas tecnologías no me deja espacio en la cabezota para nada más! 😀 Supongo que llegué a ser profe por el mismo camino por el que te lleva a veces la misma vida, pero la verdad es que con lo que siempre soñé fue con ser bibliotecaria o dependienta de una buena y bonita librería -cosa que, quién sabe, tal vez con el tiempo…-, y por supuesto (¡pretensión de las pretensiones!) una valorada escritora. Actualmente, gran parte de mi sueño de escribir se ha cumplido gracias a la revista Enki Mallorca, donde trabajo actualmente como redactora jefa, articulista, entrevistadora y traductora.

Creo que lo que realmente ha hecho que eligiera la enseñanza del inglés como profesión ha tenido más que ver con mis circunstancias personales de desarrollo y crecimiento personal que con la profesión de docente en sí. De hecho, si intento cada día ser mejor profe, con todo lo que tengo, ¡es porque de pequeña fui una estudiante pésima…! Tuve una infancia muy mala, era una niña débil y enfermiza y lo he seguido siendo a causa de temas de salud que no he podido determinar exactamente hasta que he sido mayor, que es cuando he sabido que tenía que limitar el consumo de gluten y eliminar totalmente los lácteos de mi dieta. Pero hasta llegar a este descubrimiento han tenido que pasar muchos años de malestar físico que afectaron negativamente todos los años de mi infancia y buena parte de mi juventud.

Una infancia marcada así, por supuesto, no es ninguna fiesta, pero es la base de la fuerza sobre la que mi personalidad (ahora que gozo de un poco más de energía y salud) se ha desarrollado. En las edades en la que la mayoría de las chicas piensan en ponerse guapas, maquillarse y sus primeros novios yo ya estaba informándome sobre técnicas para paliar malestar físico y emocional, pues las alergias también afectan de manera muy negativa el carácter. He de decir que, por duro que haya sido, pasar por ese tránsito fue y sigue siendo una impresionante ventaja para mi vida posterior. He sido, a causa de esto, mucho más capaz de superarme en mis dificultades y frustraciones en la vida, y he aprendido, en la práctica real (lo cual es en verdad algo valiosísimo), que las limitaciones -incluso las que son imposibles de salvar de necesidad-, en realidad son ilusorias.

A nivel de enseñanza, haber sido en mis tiempos una alumna terrible (pues tenía demasiados problemas de salud para centrarme en clase) y ahora ser una mujer con una Licenciatura en Filología Inglesa por la UNED con un 7.9 de nota media final, además de gozar del privilegio de haber estudiado -y disfrutado enormemente- del curso de la Fundación Uned dedicado al estudio de las Herramientas TIC para profesores, y haber obtenido un buen expediente como resultado de mi esfuerzo además de todo lo aprendido, opino que es un ejemplo que tengo moralmente la obligación de mostrar, difundir y desarrollar. Empecé a dar clases particulares como favor personal a una amiga de nuestra familia cuyo hijo de primaria necesitaba ayuda con el inglés urgentemente. Yo ya había pasado a nivel de “notas” del permanente suspenso en clase a las más o menos buenas notas en la Escuela Oficial de Idiomas de mi ciudad, ¡pero en absoluto en mi mente! Dentro de mi cabeza, por mucho que cambiaran los resultados sobre el papel, en el fondo yo seguía pensando que era un desastre. Después de años y años de suspender en clase, ¿¿yo, profe?? Era una locura. Sin embargo, la señora estaba desesperada y por hacerle el favor lo intenté… ahí fue cuando descubrí que, no solo sabía enseñar bien, sino que haber sido una alumna desastrosa me ayudaba a conectar de manera natural con la problemática de los alumnos también aparentemente “desastrosos”: sabía de manera instintiva qué no entendían ellos por haber pasado yo misma exactamente por lo mismo. Las clases fueron un éxito al final y allí fue cuando descubrí que podía hacer algo realmente bueno dedicándome a la enseñanza, tanto con personas de alto nivel como, más particularmente, con estudiantes que tuvieran dificultades especiales.

Al no poder sacarme el CAP por motivos económicos (que con la crisis todavía se han acuciado más), y al seguir siendo en verdad mi ilusión verdadera trabajar en algo más relacionado con la lectura y la escritura que la estricta docencia (traducciones, una editorial,…), dudo mucho que jamás llegue a enseñar como profe oficial en un instituto reglado. Pero a nivel de grupo privado y de clases particulares llevo muchos años recogiendo muchos éxitos y mucha experiencia a todos los niveles, por eso estoy haciendo todo lo que puedo por elevar el nivel de mi conocimiento y calidad y estar así a la altura de montar eventualmente mi propio negocio o permitirme la autonomía de manera estable, cosa que sin duda llegará con el tiempo y con el esfuerzo.

¿Qué aporto yo como profe que sea especial y que puede hacer que valga la pena elegirme como docente? Yo pienso que es mi capacidad de comprensión de las dificultades del alumnado y de adaptación de mi trabajo para amoldarse a ellas y finalmente enfocarles a superarlas, no solamente con el inglés a un nivel teórico-práctico de la lengua, sino en todo el proceso relacionado con la enseñanza y la adquisición de las habilidades propias del proceso comunicativo. Durante todo este tiempo, he tenido alumnos muy deprimidos por culpa de su fracaso escolar, con problemas de adaptación social, con déficit de atención, con tendencias al autosabotaje, con ideas negativas acerca de lo que es el aprendizaje, la escuela, la enseñanza o sí mismos. ¡Si me dieran un euro por cada alumno que me ha dicho que el inglés le va mal “porque es tonto”…! En el contexto de un grupo pequeño donde todos los miembros se tengan confianza o en las clases uno a uno la gente tiende muchísimo a dejarse llevar y hablar de sus problemas con la enseñanza, y lo gracioso es que hasta que no has “desmantelado” esas ideas erróneas de sus cabezas (es que soy tonto, yo no sirvo para los estudios, se me dan fatal los idiomas, el inglés a mí no me servirá para nada, un largo etc…) el aprendizaje de verdad no puede siquiera empezar a desarrollarse. Por eso, yo considero ahora todo un orgullo y un gran argumento poder decirles a esta clase de alumnos que yo pasé exactamente por lo mismo de la misma manera que ellos, lo superé, y ellos son ahora los siguientes: yo les contaré cómo lo hice y les enseñaré cómo pueden ellos hacerlo también.

Supongo que es por eso que mi “lema” de trabajo y empresa es “Communicate What You Think!“: porque hasta que no aprendamos a comunicarnos (en inglés o en cualquier otra materia) a intercambiar ideas o conocimiento desde la igualdad de condiciones, sorteando las dificultades aprendidas que nos convencen que aisladitos y sin comunicarnos ni llamar la atención sobre nuestras personas estamos mejor, una auténtica enseñanza y un auténtico desarrollo personal no son posibles. Y por eso también creé mi logo (que uso en todas partes porque creo que el mensaje es más importante que mi simple cara jeje, pero eso es solamente mi elección personal) como una mariposa que se posa/se eleva en una A mayúscula: porque las letras te impulsan a transformarte en aquello que realmente eres, aquello que sueñas ser, aquello que supone la expresión más libre y más auténtica de ti mismo.

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Aunque no lo haya planeado y simplemente haya venido así, pienso que la enseñanza es algo muy bonito que llena mi vida de muchas gratificaciones. He visto nacer en la gente el interés por el inglés, el aprendizaje o la lectura en muchas cabezas de mucho valor que aún así, por sus aparentes dificultades, pasaban infravaloradas o desapercibidas. He disfrutado con mis alumnos del placer de recitar una poesía o un discurso en voz alta, practicando lo que es la declamación, la entonación, proyectar la voz. He enseñado mis técnicas narrativas y descriptivas a aquellos alumnos que querían mejorar su estilo de escritura, y he leído con placer sus obras, sus opiniones, lo que deseaban transmitir. He recibido también mucho agradecimiento, y he visto también a muchas personas mejorar su estilo de vida gracias a su esfuerzo en la adquisición del inglés. He visto a gente darse cuenta de pronto que podían superar sus dificultades, maravillarse de ver suceder aquello que habían creído imposible, y pasar directamente a afrontar el resto de sus retos personales que también creían insalvables con motivación y con alegría. He visto a gente dejar de pensar que eran unos fracasados o unos tontos. He visto a gente pasar de la incomunicación por timidez, inseguridad o vergüenza a la pasión por el juego de interrelacionarse y comunicarse. Todo lo que he sentido con estas experiencias ha sido muy, muy especial… ni siquiera lo puedo describir. (¡Madre mía con el discurso! Ya casi sólo me falta añadir: he visto naves arder más allá de Orión… jejeje 😀 ).

Bromas aparte, aunque ahora consiguiera mi trabajo soñado (que estoy en el camino, gracias a Dios), sé que no dejaría la docencia: ya no podría. Han sido demasiadas dificultades a superar ya superadas, y es demasiado el bien que puedo hacer por el alumno que necesite exactamente esta clase de impulso que yo, por mi historia personal, le puedo proporcionar. Espero poder seguir formándome como profesora y mejorando en el dominio del inglés día a día, ejerciendo la docencia al nivel que sea durante mucho tiempo, con eficacia y con energía creativa y positiva, y que todo ello sea para el bien de todos.

Os dejo con Rita Pierson hablando en TED sobre lo importante que es que un docente sea una figura de calidad que sirva de modelo en todos los aspectos para sus alumnos. Espero que os guste y os inspire tanto como a mí. Saludos a todos.

All learning is understanding relationships(George Washington Carver)

 

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2 Comments

    • ¡Gracias! Realmente, me costó mucho escribir de esto jeje 🙂 Personalmente me gusta mucho más el post con la encuesta (es que los vídeos de Fidel Delgado me parecen una maravilla :D). Ya agregué tu blog, ¡espero aprender mucho sobre economía! Tanto mi marido como yo agradeceremos unos cuantos buenos artículos y consejos. See you soon, big hugs!

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